Navegador desactualizado!¡Estás usando un navegador desactualizado!
Su navegador no está actualizado, por lo que podría estar expuesto a amenazas informáticas. Adicionalmente algunas características de este sitio web no serán mostradas. Para obtener la mejor experiencia de navegación le recomendamos actualizar a una nueva versión o elegir otro navegador.
seguinos en
Largometraje de ficción en Tandil
Publicado por Vanesa Spagnuolo el 15.04.2019 - 12:16 hs.

Largometraje de ficción en Tandil

Lo que vendrá
InicioLo que vendráLargometraje de ficción en Tandil
Tamaño del textoAumentar el tamaño del textoReducir el tamaño del texto
Se está filmando en Tandil “El último hombre”, un largometraje de ficción ganador de la ‘Convocatoria ÓPERA PRIMA para la producción de películas de largometraje de ficción’, según Resolución N°1/2017/INCAA, dirigido por Leonardo Basilisco, Nicolás Longinotti y Pablo Rodríguez Pandolfi y producido por Alexis Trigo y Julia Francucci.
 
Del 3 al 23 de abril, se está desarrollando el rodaje en diversas locaciones de Tandil, Ayacucho y Gardey, con la participación de docentes, graduados/as y estudiantes de las carreras de Realización Integral en Artes Audiovisuales que integran este proyecto: 
En el equipo técnico: Carolina Cesario, Magalí Mariano, Sara Ramírez, Yanina Jensen, Elio Caprín Del Sassio, Nicolás Jacob, María Eugenia García, Sofía Zamora, Carolina Kjholede y Federico Colombo.
En el reparto: Germán Romero, Gastón Dubini, Lucas Máximo, Matías Zarini, Catalina Landivar, Hernán Hillkirk, Melanie Curuchet, Pilar Jaureguiberry, Delfina Ricardo, Federico Zárate, Guillermo Olivera, Juan Wagner, Paku Poncetta, Santiago Almada, Mariano Rótolo, Pedro Baldovino y Rodrigo Rojo.
 
Sobre la película
Lucas trabaja en un call-center para una empresa de consolas de videojuegos. Se esfuerza por sobrevivir en ese ambiente del que no se siente parte, pero del que depende su subsistencia. Intenta superar esta frustración asistiendo sin suerte a castings publicitarios. Lucas vive solo, se siente solo, y su poca vida social se reduce a las charlas con un colega del trabajo, y a la compañía de su perrito, Albert. Una noche sueña que viaja en un micro de larga distancia. Todos los pasajeros duermen, excepto él y una mujer a la que cree conocer pero que no puede recordar. Al día siguiente, su suerte parece cambiar: queda finalmente seleccionado para una publicidad. Al llegar al estudio de grabación se encuentra con la misma mujer con la que soñó, y se entera que ella va a participar en un retiro de cuatro días de actuación en las afueras de la ciudad. Decide postularse impulsivamente, aunque luego deba trabajar horas extras para compensar su ausencia, y para su sorpresa, termina siendo una de las cinco personas elegidas para formar parte del seminario.  Una vez allí, la propuesta es simple: cada participante debe armarse un personaje nuevo y asumirlo como su propia personalidad. Durante cuatro días deberán interactuar entre sí a través de estas construcciones, procurando no dejar entrever bajo ningún punto de vista su verdadera identidad. Lucas se convierte entonces en Matías, un residente de dermatología. La mujer de los sueños se presenta como Verónica, estudiante de música en un conservatorio. Marino (científico), Sabrina (profesora de geografía), y Fernando (arquitecto), son las personas que completan el seminario. En la primera noche comienzan a poner a prueba sus personajes: juegan sus roles y se desafían. Matías empieza a conocer estas creaciones con la distancia de quien se sabe engañado. Al día siguiente, falta alguien en la casa. Matías parece ser el único en darse cuenta de esto, ya que los demás dicen no conocerlo y parecen no recordarlo; como si siempre hubieran sido sólo cuatro los participantes. Matías, descolocado en un principio, decide aceptar el juego. Su atención se concentra principalmente en Verónica: ¿hay algo cierto en todo eso que le cuenta? Los días pasan. Cada mañana, una persona menos. Y, cada mañana, la negación de los  que quedan sobre la existencia de la persona que ya no está. Matías comienza a inquietarse frente a las posibilidades: o todos tienen una consigna distinta a la suya, o algo aún más raro está sucediendo. Las chances se reducen, y su actitud varía entre el miedo racional de que Verónica se vaya y el temor infundado de que sea él mismo quien desaparezca. Y una especie de pánico irreversible toma cuerpo: mientras más conoce al personaje de Verónica, menos conoce a la persona que hay detrás. De tanto vivir en la ilusión siente cada vez más el engaño.
 
Compartir artículo en redes sociales