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ArgentinaEl fundador del radicalismo encuentra en Álvaro Yunque un biógrafo singular que no solo logra atrapar a Alem y su época, sino que le otorga a las vicisitudes de su vida la característica de una atractiva novela, sin por ello dejar de hacer historia, aportar datos y documentación.
Con especial sugestión entronca a su personaje con la ciudad de Buenos Aires y la nación entera. Es notable como la figura de Leandro N. Alem se agranda, acompañando las mutaciones de la ciudad: huecos, plazas, calles, cárceles, saladeros, mataderos, fiebre amarilla y tranvías; y los cambios políticos: federales y unitarios, mazorqueros fusilados, la guerra con el Paraguay, y la “conquista del desierto”, autonomistas y liberales.
“La Universidad y el bufete de abogado son lo accesorio (en su vida). Algo principal lo absorbe. Y lo principal es la política. Hombre de lucha, rebelde, la acción es su elemento”. El más crudo materialismo invade la conciencia de los hombres de gobierno en la década del 80 y multiplica los canales de la especulación. Alem es un abogado pobre y un político libre que con su prédica busca conformar la herramienta cívica que combata el desaliento, el quebranto y la inmoralidad. A los ejes de la especulación financiera -Bolsa y Bancos- pretende quebrarlos con la unidad popular en la ética y el patriotismo, piedra fundamental para una Argentina grande y libre.