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EspañaEstamos en los parajes del Campo de las Flores, guarida de rateros y maleantes. Calle de los Bauleros, calle de los Coronarios, callejuela del Cinco… aquí están las cuevas, las tabernas, hoteles y burdeles que prestan refugio a los ladrones. “He ido a la plaza del Monte para intentar recobrar la hermosa bicicleta que perdí ayer. No se me extravió, sino que me la quitó casi de las manos un ladrón, mientras yo andaba buscando betún para los zapatos…”. Así comienza una de las narraciones más extraordinarias y veraces que se han escrito en Europa desde la terminación de la reciente Guerra Mundial.
Este verismo, en el que es preciso hacer hincapié, ha sido, en parte inspirador de la gran corriente del cine italiano de nuestros días llamada “neorrealismo”. Con el mismo título de “El ladrón de bicicletas” se realizó la versión cinematográfica de la novela de Luigi Bartolini, piedra fundamental del “neorrealismo” y actualmente seleccionada en Bruselas, por un jurado internacional, como uno de los doce mejores films de todos los tiempos.