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MéxicoLos estudios humanísticos -tan desamparados en esta era planetaria como en la alta Edad Media- siguen conservándose gracias a hombres asiduos y secretos que han vivido para resguardar la unidad esencial de las obras del espíritu. Ernst H. Gombrich dedica a ellos estos “Tributos”, una serie de homenajes personales a autores destacados en los campos de la estética, la historia de la cultura, la teoría literaria.
Director del Instituto Warburg -célebre Academia de estilo renacentista aposentada en Londres hacia 1937-, Gombrich ha consagrado su vida al culto de la Memoria, la madre de las musas. La voluntad interdisciplinaria, que patentiza la libertad del humanista, lo ha hecho destacar en la reflexión estética y la crítica de arte, actividades que ha apoyado con sólidos conocimientos de filosofía, psicología e historia. La erudición, la crítica y el sentido de la amistad se evidencian en este volumen, en el que reúne a los antiguos maestros con amigos suyos de vida larga y fructífera. Individuum est ineffabile, dice un adagio medieval. Estas grávidas palabras permiten evocar un severo grupo escultórico que incluye a G. E. Lessing (1729-1781), Lord Leverhulme -coleccionista de arte de la época eduardiana-, Johan Huizinga -el erudito holandés-, Aby Warburg -fundador del Instituto-, así como al filósofo norteamericano George Boas y a Frances Yates, la especialista en Giordano Bruno y el arte de la memoria. Homenaje de un humanista a una notable cofradía, este libro es también una contribución al rescate de la concepción del individuo.
De E. H. Gombrich se han vertido al español Meditaciones sobre un caballo de juguete, Tras la historia de la cultura, Historia del arte, La imagen y el ojo, y su serie de Estudios sobre el arte del Renacimiento: El legado de Apeles. I; Imágenes simbólicas. II; Norma y forma. III, y Nuevas visiones de viejos maestros. IV.