¡Estás usando un navegador desactualizado!Más resultados...

EspañaAún en plena era tecnológica, la civilización romana continúa ejerciendo una fascinación irresistible. Ha sobrevivido a través de los siglos, no sólo como testimonio arqueológico o como valor ideal y tema de disertaciones eruditas, sino sobre todo como legado tangible y activo en el mundo actual, y se muestra más sorprendente cuanto más cercana a nosotros la descubrimos. Los barrios de viviendas desenterrados en Ostia, los recursos de ingeniería, los complejos sistemas de abastecimiento de aguas que se encuentran desde Britania a Siria, la eficaz red de caminos que comunicaba con el corazón del Imperio aun los centros más lejanos nos hablan de una sociedad técnicamente muy avanzada. Las tipologías de la construcción, los estilos arquitectónicos y el gusto decorativo propios del mundo romano se reflejan en gran parte en los lenguajes artísticos más conocidos, desde el renacentista hasta el posmoderno. Incluso las tensiones sociales, la lucha constante por el poder político, los excesos y la decadencia de las costumbres civiles de los antiguos romanos nos son bien conocidos. Tanto en lo bueno como en lo malo, pues, la prolongada sombra de Roma invade muchos aspectos de nuestra vida diaria. No obstante, con frecuencia somos inconscientes de esa herencia. Por otra parte, sería impensable que, cada vez que abrimos un grifo para servirnos agua para aplacar nuestra sed, recordáramos que estamos usando un mecanismo concebido hace dos mil años.