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EspañaLa zona media de los Andes constituye, junto a Centroamérica, la cuna de la civilización del Nuevo Mundo. El proceso de evolución cultural, que duró más de cinco mil años, desembocó en el nacimiento y el desarrollo de dos grandes imperios, el Inca y el Azteca, que tuvieron que enfrentarse a los conquistadores europeos. Pero centenares de pueblos y grupos étnicos diversos habían habitado ya el continente a lo largo de milenios. Cruzada de arriba abajo por la imponente cadena montañosa de los Andes, que separa el litoral del océano Pacífico de la llanura amazónica, América del Sur fue la cuna de numerosas y fascinantes civilizaciones precolombinas. En el área central de los Andes, entre las fronteras del actual Perú, los pueblos preincaicos desarrollaron complejas técnicas de irrigación, cultivo y pesca, para dominar y aprovechar la extremada variedad de condiciones ambientales y climáticas: de los desiertos más secos a la jungla, de los oasis costeros a los valles andinos, de la tundra a las cimas nevadas. Durante su extraordinario desarrollo evolutivo, estas civilizaciones, al imponerse a un ambiente que en muchos casos les era hostil, domesticaron animales como la llama y aprendieron a cultivar plantas como el maíz y la papa o patata, que sirvieron después para salvar a los pueblos europeos de las hambrunas. Estas culturas, que edificaban templos colosales, santuarios, complejos urbanísticos, fortalezas, palacios y calles, trabajaron con maestría una amplia gama de materiales y crearon maravillosas obras de artesanía en cerámica, telas, metales preciosos o de uso común, verdaderas obras de arte que salen de nuevo a la luz tras siglos de olvido. Los Incas, con su rápida expansión territorial, tradujeron este gran desarrollo en la formación de un imperio que ocupó gran parte del litoral Pacífico hasta el siglo XVI. La increíble organización estatal incaica, basada en el control de la producción, de la redistribución y en una especie de “previsión social”, ha llegado a servir de inspiración a algunas tendencias políticas contemporáneas. Las excavaciones arqueológicas, iniciadas a finales del siglo XIX y especialmente activas en los últimos años, siguen sorprendiéndonos con el descubrimiento de aspectos siempre nuevos de civilizaciones que han dejado legados como la ciudad sagrada de Machu Pichu, las gigantescas y enigmáticas líneas trazadas en los desiertos de Nazca, los templos de Chavín o los espléndidos ajuares funerarios de los señores Moche.