¡Estás usando un navegador desactualizado!Más resultados...

ArgentinaEn un lugar de la Mancha, región de Castilla, vivía un hidalgo de escasa renta y algo excéntrico, don Alonso Quijano, muy aficionado a leer libros de caballerías; a causa de ello perdió el poco juicio que tenía y concibió el peregrino propósito de salir en busca de aventuras y desfacer entuertos, proteger viudas y realizar, en fin, todas aquellas empresas que se narraban en los voluminosos libros que leía “de claro en claro y de turbio en turbio”, y que lo habían inducido a
Don Quijote y Sancho Panza prosiguen su inabrogable marcha por el mundo. Criaturas tan o más reales que las de carne y hueso, vienen a buscarnos para que su compañia hagamos la ruta que lleva a toda maravilla.