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EspañaEn este final de siglo, el panorama historiográfico aparece como un universo en continua expansión y fragmentación. Así, la selección de artículos que conforma el presente libro parece demostrar la diversidad de FORMAS PARA HACER HISTORIA. Frente al paradigma tradicional, se plantean nuevos sujetos del pasado -la gente corriente (Jim Sharpe), las mujeres (Joan Scott), etc.- y otros asuntos, como el cuerpo (Roy Porter) o la lectura (Robert Darnton). Los objetos tradicionales de la investigación histórica han conocido un enfoque diferente: la historia del pensamiento político acusa el impacto del predominante relativismo cultural (Richard Tuck) y la tan denostada narración de acontecimientos experimenta un insospechado renacimiento (Peter Burke). Se buscan otras clases de testimonios y pruebas aparte de los documentos escritos, recurriéndose, por ejemplo, a las fuentes orales (Gwyn Prins) o al material visual en su más amplio sentido (Ivan Gaskell). La escala de las investigaciones también conoce tamaños no tradicionales (Giovanni Levi).
Asimismo, las grandes transformaciones de nuestra sociedad han expandido el universo histórico, restando sentido a las convencionales visiones eurocentristas (Henk Wesseling). Toda esta diversidad de perspectivas amenaza la comunicación entre los diferentes grupos de historiadores. Como señala el compilador, Peter Burke, la intención de esta obra es precisamente contribuir a evitar la disgregación, facilitando el conocimiento de las tendencias historiográficas que han cobrado mayor auge a partir de los años ochenta.